consejos para dormir bien.

Durante estas fechas, conciliar el sueño parece ser, para muchos, una tarea titánica y difícil de llevar a cabo.

Haz ejercicio: Mantenerse físicamente activo cada día con actividades al alcance de la mano como caminar, correr o nadar, nos aportan tres beneficios clave de cara a obtener un sueño reparador:

Cuando uno está cansado por el ejercicio se duerme más rápido, consigue un mayor porcentaje de sueño profundo y se despierta con menos frecuencia durante la noche.

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El resto de actividades como tumbarse en la misma para ver la televisión, leer las redes sociales, revisar el correo o jugar en el móvil, tableta o portátil no nos aporta ningún factor positivo si queremos dormir mejor al final del día.

Horarios y rutina: Para conseguir dormir bien necesitamos organizar nuestro sueño y hacerlo de forma responsable.

Hay que irse dormir a la misma hora cada día y despertarse también a la misma hora, en la medida de lo posible.

Entrenar a nuestro cuerpo de cara al sueño hará que nos durmamos también más rápidamente y nos despertemos más frescos.

Adiós al tabaco:

Fumar es un gran enemigo del descanso, aparte de nuestra salud en general.

La nicotina provoca en nuestro organismo un efecto que dificulta que nos quedemos dormidos con facilidad.

Una buena zona de descanso:

El lugar donde duermes debe ser un templo de tranquilidad y silencio.

El móvil, el portátil o la televisión deberán estar fuera de la zona de descanso.

Lo ideal es que esté oscuro, relativamente fresco y todo lo tranquilo que sea posible.

La habitación deberá estar ordenada y con pocos objetos alrededor para facilitar ese ambiente de tranquilidad que requiere un sueño reparador.

Menos bebidas con cafeína:

El café, el té o los refrescos pueden apetecer mucho a lo largo del día pero la cafeína nos provocará más dificultad para dormir por la noche y también aumentan la necesidad de despertarse para hacer pis durante la noche.

Los somníferos tampoco son buenos aliados: Intenta evitar las pastillas para dormir y consulta con un especialista la forma más eficaz de tomarlas durante el período de tiempo más corto posible.

Beber menos alcohol:

El alcohol deprime el sistema nervioso, lo que ayuda a quedarse dormido. Sin embargo, este efecto desaparece a las pocas horas, lo que provoca que podamos despertarnos varias veces a lo largo de la noche, impidiendo un buen sueño.

Además de esto, el alcohol magnifica los ronquidos y otros problemas respiratorios relacionados con el sueño.

Siestas sí, pero cortas:

Dormir la siesta es beneficioso para continuar con energía el resto del día, pero no si son extensas.

Un máximo de 20 minutos nos sentará fenomenal.

Más, sólo impedirá que por la noche no consigamos conciliar el sueño.

Si no consigues dormirte, levántate:

Quedarse en la cama tras 20 minutos de haberse ido a dormir es un indicador de que no estamos relajados y por tanto, nos va a costar quedarnos dormidos.

Levántate, ponte a leer un poco, y luego vuelve a la cama.

Dar vueltas y vueltas en la misma durante horas no acelerará el proceso.

Dormir te hace sentir mejor, pero su importancia -como hemos visto- va más allá de solo aumentar tu estado de ánimo o desterrar los poco deseados círculos o marcas debajo de los ojos.

El sueño adecuado es una parte clave de un estilo de vida saludable y puede beneficiar su corazón, peso, mente y mucho más.

Dormir boca arriba, de lado o boca abajo, ¿qué es mejor?


La posición de la persona en la cama es un aspecto infravalorado, a pesar de que a la hora de dormir son muchos los factores que influyen en la calidad y cantidad de sueño, y hay algunas situaciones especiales donde la postura puede mejorar el sueño o la salud», advierten algunos especialistas.

Así, relatan que hay personas más vulnerables, es decir, aquellas que más les puede afectar en mayor medida la postura a la hora de dormir, como las personas que sufren insomnio, embarazas y personas con apnea del sueño.

Para el insomnio producido por ansiedad, los especialistas recomiendan posturas que no dificulten la entrada de aire, como lo hace dormir boca abajo, que puede agravar la sensación de ahogo y aumentar más la desazón.

En el caso de mujeres embarazadas, señalan que hay una gran cantidad de evidencia científica sobre la influencia de la postura.

Se observa que la mejor postura sería dormir de lado, sobre el lado izquierdo más concretamente.

Esta postura facilita la irrigación sanguínea y el paso de flujos gástricos sin presión.

En el último trimestre se recomienda la postura supina, ya que facilita una correcta postura del útero.

Tras el nacimiento se recomienda la postura supina, en aquellos casos en los que va a haber colecho, comentan.

En este caso, una de las principales fuentes de problema es la obesidad de los pacientes: la grasa pectoral y del cuello presiona los músculos del cuello, produciendo las apneas.

Así pues, la postura adoptada puede facilitar que el peso no recaiga directamente sobre la garganta.

Hay programas de tratamiento e intervenciones centradas en educar a los pacientes en dormir siempre de lado, con lo que el número de paradas respiratorias durante la noche puede disminuir, recuerda.

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